Situado al este del País Lauragais, cerca de Castelnaudary, la antigua población fortificada de Saint Papoul ha sabido preservar su carácter medieval. La abadía está ubicada a las afueras de la población, por su entrada meridional. Fundada en el siglo VIII, la abadía benedictina de Saint Papoul está íntimamente unida a la figura de Saint Papoul. Dicho evangelizador del Lauragais, discípulo de Saint Sernin (primer obispo de Toulouse), fue probablemente martirizado en esta localidad. Sin embargo, fue Saint Bérenger quien hizo celebre la abadía a partir del siglo XI. El futuro Saint Bérenger tomó el habito monástico en Saint Papoul donde llevó una vida de ascesis hasta su muerte. Haciendo objeto de una devoción particular, su sepultura presuntamente miraculosa atrae desde hace mucho tiempo a los peregrinos hacia la abadía, la cual se ha convertido en una abadía próspera. En 1119, Saint Papoul era posesión de la abadía de Alet, la cual tenía mucho poder. Su época dorada aparece en el siglo XIV gracias a la creación del obispado de Saint Papoul por el Papa Jean XXII, en 1317. Es al segundo obispo de Saint Papoul, Raymond de Mostuejouls, a quien le debemos la redacción de los estatutos concerniendo el capítulo de la catedral (1320). Más tarde, la abadía conoce diferentes agresiones: los saqueos de los “routiers” en 1361 y la cólera de las tropas protestantes en 1595. La atención de los obispos se concentra rápidamente en el estado de degradación de la abadía. Pierre Soybert, obispo desde 1426, rehabilita la totalidad de los edificios. Posteriormente, los siglos XVII y XVIII, vieron importantes trabajos de consolidación y la construcción del palacio episcopal. El claustro conoce graves daños durante la Revolución, que fue también el final del obispado de Saint Papoul. Se tuvo que esperar hasta 1840 para que se iniciase su restauración. |