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Cuna de la “Blanquette de Limoux”
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Saliendo de las viñas de blanquette, la abadía benedictina de Saint Hilaire está situada a unos 15 kilómetros de Carcassonne y a unos 10 kilómetros de Limoux. Instalada en el pintoresco valle de Lauquet, dicha abadía fue fundada a finales del siglo VIII. Inicialmente dedicada a Saint Sernin, primer obispo de Toulouse, adopta después el nombre de Saint Hilaire, obispo de Carcassonne en el siglo VI, su sepultura descansa en dicha abadía. Es la época medieval que es particularmente significativa para la localidad, el pueblo se construye y evoluciona alrededor de la abadía y bajo la dependencia de los monjes, señores de Saint Hilaire. Hasta principios del siglo XIII, la abadía beneficia de la protección de los condes de Carcassonne, pero durante la cruzada contra los cátaros los monjes acusados de heréticos pierden su autonomía y una gran parte de sus bienes; el monasterio fue devastado por los cruzados. En 1246, Saint Louis ordena al senegal de Carcassonne de restituir al obispo de Saint Hilaire las tierras confiscadas a los partidarios del catarismo. Desde el siglo XIV, la abadía conoce dificultades. El desorden creado por la Guerra de 100 años, que obliga a los obispos a mantener las fortificaciones de la población, precipita su decadencia. La tradición quiere que la abadía sea la cuna de la “Blanquette de Limoux”. En el siglo XVI, los monjes elaboran un vino espumoso que, sin saberlo, será conocido mundialmente. En el siglo XVIII, Saint Hilaire conoce algunos desordenes ligados al episodio revolucionario y sus problemas financieros conducirán a la venta de sus posesiones. |
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