Al suroeste de Narbonne, es en un pequeño valle rocoso de Corbieres, que se esconde dicho conjunto cisterciense. La abadía está nidada en el corazón de un paisaje típicamente mediterráneo, donde dominan los cipreses, el pino y el boj. Los orígenes de la abadía remontan al final del siglo XI. Habiendo adoptado la regla benedictina, Fontfroide se afília, a mediados del siglo XII, a la orden de los “Citeaux”. El establecimiento recibe rápidamente un inmenso patrimonio territorial que se extiende hasta Cataluña. De este modo, desde principios del siglo XIII, Fontfroide ha dispersado ocho abadías. Durante la Cruzada contra los Albigeois, Fontfroide se afirma como bastión ortodoxo católico frente al catarismo, contra el cual dicha abadía combate con vigor. Dos monjes de Fontfroide son particularmente ilustrados : Pierre de Castelnau y Raoul fueron nombrados legados por Inocencio II. Entre los obispos celebres, conviene mencionar a Jacques Fournier, el cual fue Papa bajo el nombre de Benoît XII (1334-1342). Después de un periodo de decadencia, Fontfroide se convierte en “commende” desde 1476 hasta1746, fecha en la cual la abadía pierde su título de abadía y sus revenidos. Los priores conventuales fueron sumisos en el siglo XVIII a numerosos arreglos antes de la puesta en adjudicación del establecimiento en 1791. Sus edificios relativamente preservados durante la Revolución, fueron reocupados por los cistercienses de la Inmaculada Concepción desde 1858 hasta 1901. Desde 1908, el monumento apartiene a la misma familia, a la cual le debemos la rehabilitación general de Fontfroide. |