Castillo de Peyrepertuse

La nave real

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Es la «ciudadela del vértigo» por excelencia. Junto al acantilado calcáreo, la fortaleza de Peyrepertuse se extiende en unos 300 metros y termina a 800 metros, por encima del pueblo de Duilhac, dominando un paisaje excepcional. Se trata de una visita espectacular propia de este magnífico lugar...

HISTORIA[S]

Peyrepertuse, ocupada desde la antigüedad, acoge un pequeño conjunto fortificado. Como Quéribus, la fortaleza se mencionó por primera vez en 1020 en el testamento de Bernard Taillefer, conde de Besalù, territorio catalán. A partir de 1162 pertenece a la línea de defensa del reino de Aragón frente a los señores occitanos. Sin embargo, durante la cruzada albigense no desempeña un gran papel hasta que su destino se invierte. En 1240 pasó a manos del rey de Francia que lo convirtió en una pieza maestro de su línea de defensa frente a Aragón. Louis IX y sus sucesores quisieron afirmar aquí todo su poder. Las «obras de arte del rey» lo convierten en una obra de innovación y adaptación: una joya de la arquitectura militar medieval que, a finales del siglo XIII, desafía con orgullo al reino de Aragón. Su interés estratégico desaparece en 1659 con el tratado de los Pirineos, pero hasta la Revolución francesa algunos hombres seguían velando por esta preciosa nave convertida en un lugar fantasma...

En la muralla baja

Pasando por la puerta del castillo, el visitante siente rápidamente la fuerza de estas murallas. Dos torres que dan a la garganta esperaban al enemigo en el muro Norte; al final del espolón la torre triangular desviaba las balistas; los arqueros jugaban con las formas para que el tiro fuera más eficaz...

El Viejo Torreón

La parte más antigua del castillo se organiza alrededor de un patio cerrado defendido por una poterna. El grupo de viviendas y la torre con troneras dejaban ver un problema militar. La capilla románica Sainte-Marie guarda el recuerdo de los rezos secretos de Dona Soria, maestra de Du Guesclin, prisionero de los españoles durante la Guerra de los Cien Años...

La escalera Saint-Louis

La construcción de esta escalera la ordenó Saint Louis en 1242 para unir el castillo con el torreón Sant Jordi. Sus sesenta escalones se tallaron en la misma piedra, al borde del acantilado. Subir hasta allí es una experiencia impresionante...

El torreón Sant Jordi

Sant Jordi, san Jorge en español, se suele venerar en los santuarios en altura, al igual que Saint Michel que también mató a un dragón. El torreón Sant Jordi cuyos vestigios del coro de la capilla permanecen, es el punto culminante de la fortaleza. Situado en este pico, a 800 metros de altitud, permite contemplar un grandioso paisaje desde Bugarach hasta el Mediterráneo. Muy cerca de allí, el castillo de Quéribus, cuyo torreón lanza una llamada. En la parte baja, se deja ver la extraordinaria amplitud de Peyrepertuse.

Los valles y los picos

Peyrepertuse controla el país rodeado al sur por Fenolhedès, al oeste por Razès, al norte por Termenès y al este por Narbonnais. Ofrece maravillosos puntos de vista de todos los valles y de los picos de los alrededores. La garriga, las crestas de roca caliza y los viñedos con cepas se extienden bajo un cielo inmenso...

PARA DESCUBRIR

Paseando

En los alrededores

«Petra Pertusa», «la piedra tallada», fue un importante lugar de poder. El hecho de haber dado su nombre a toda una región es un claro indicio. En la región podemos encontrar varios ejemplos de castillos que dan su nombre a la región que dominan añadiendo el sufijo «-és» en occitano. Así por ejemplo, Fenolhedés procede del nombre del castillo de Fenouillet o bien, Lauragués adaptado al francés como Lauragais y procedente de Laurac, Termenés para Termes, o aquí, Peyrepertusés procedente de Peyrepertuse. Hoy en día, al contrario que Fenolhedés, convertido en Fenouillèdes en francés y Fenolleda en catalán, el nombre de Peyrepertusés ya no se utiliza.

Peyrepertusés