Fanjeaux ciudad medieval

La ciudad espiritual

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El campanario de Fanjeaux es el faro de este paisaje, un signo a 360 metros de altitud que irradia sobre la llanura de Lauragais. La amplia historia de esta ciudad se desvela por las calles ajardinadas y con piedras. Aquí, en el corazón del país cátaro, Simon de Montfort y Saint Dominique decidieron instalarse para llevar a cabo su lucha contra la herejía…

Historia[s]

Fanjeaux aparece en 1131 como un poderoso pueblo castral. Frecuentado por su señor, el vizconde Trencavel, y numerosos nobles, Fanjeaux se convierte en una buena ciudad para los cátaros. El obispo Guilabert de Castres también tenía aquí una casa de Perfectos. Los tejedores vivían de su trabajo en los talleres comunitarios. A partir de 1206, Dominique de Guzman decide alojarse en esta ciudad y predicar para convertir a los herejes. Se enfrentó a Guilabert de Castres durante una «disputa», confrontación teológica que tuvo lugar en Montréal o Fanjeaux según los cronistas. En 1207, fundó el monasterio de Prouilhe, y diez años más tarde la orden de Predicadores… Pero el debate dio lugar a la violenta cruzada albigense. A partir de 1209, Simon de Montfort instala su cuartel general en Fanjeaux. Tras la muerte de Dominique en 1221, los dominicanos participan en la Inquisición. A mediados del siglo XV, el pueblo prospera gracias a la cultura del pastel. Con la Revolución francesa se expropia a los dominicanos. Hoy en día, hay cinco comunidades religiosas activas en la ciudad de Saint Dominique...

Deambulación

Desde la oficina de turismo sale un recorrido pedagógico para los adultos y lúdico para los niños, que invita a entender la historia de esta ciudad medieval y ofrece una verdadera caza del tesoro. El paseo explora las calles repletas de flores y bonitas fachadas, recorre un camino rodeado de cipreses, encuentra importantes cruces, un magnífico lavadero, un extraordinario paisaje, rincones encantadores...

El convento de la Orden de Predicadores

El convento de la Orden de Predicadores, fundado en el siglo XIV, acoge hoy en día a los dominicanos de la Sagrada Familia. Al final del jardín del convento, los vestigios de la Casa conocida como «Milagro» recuerdan un episodio de la vida de Saint Dominique contado por el cronista Pierre des Vaux de Cernai, su contemporáneo. En la época de la «disputa» de Montréal o de Fanjeaux, los escritos de los herejes arrojados a la hoguera se consumieron, mientras que los textos de Dominique echaron a volar en 3 ocasiones. La anécdota completada más tarde, cuenta que este pergamino quemó una viga del techo, expuesta desde 1820 en la iglesia parroquial.

La iglesia

Notre-Dame de l’Assomption, clasificada como Monumento Histórico, es un bonito ejemplo del estilo gótico meridional de finales del siglo XIII. El interior sorprende por su riqueza. Un magnífico coro barroco, una Virgen con el niño de madera del siglo XIII, una pila bautismal de mármol de Caunes-Minervois… todo bien refinado. Por fuera, la iglesia ostenta un precioso campanario octogonal con una flecha triangular, reconocible a kilómetros a la redonda. Si la bordeamos, llegamos a la plaza del templo de Júpiter: un bloque de piedra blanca encastrado en un trozo de bóveda como recuerdo del antiguo templo que aquí que se encontraba.

La casa de Saint-Dominique

El barrio mantiene el nombre que tenía en 1328: «le Borguet Sant Domenge». Un calle sale de la cabecera de la iglesia, bajando un poco se llega la casa de Saint Dominique con una preciosa puerta de madera tallada. Aquí es donde los dominicanos guardan el recuerdo del fundador de la orden y encontramos importantes objetos como la chimenea de principios del Renacimiento y las vidrieras diseñada por el sobrino-nieto de Victor Hugo que decoran la habitación. Estas vidrieras de principios del siglo XX representan los momentos importantes de la vida de Saint Dominique.

El Seignadou

Al final del pueblo, por encima del pico, este mirador es un lugar de contemplación y admiración. El paisaje se contempla por todos sus lados: agitado, tranquilo, infinito e incluso barrido por la montaña. Las parcelas cultivadas serpentean, el pico de Bugarach emerge en un puesto avanzado de Corbières a lo lejos... Azulejos de cerámica instalados en el parapeto y principalmente las montañas, colinas y pueblos. Este promontorio tiene su nombre «Seignadou» de «signum dei», el signo de Dios. Dominique tuvo aquí la visión de una bola de fuego que caía milagrosamente sobre Prouilhe. Su estatua domina la plaza...

Para descubrir

Paseando

En los alrededores

Par Ainars Brūvelis

«Fanum Jovis», el «templo de Júpiter» cuyo nombre es originario de Fanjeaux. En este monte, los extraños descubrimientos arqueológicos confirman una ocupación al menos durante el siglo I a.C. El templo aquí instalado, justo detrás de la iglesia que se puede ver hoy en día, contaría con un estanque, convertido por la magia de la grandilocuencia, en el «lago de Júpiter». La leyenda cuenta que en el fondo de este lago había una piedra con esta inscripción: «Si levantas la piedra, Fanjeaux, morirás por sus aguas»…

Fanum Jovis