Castillo de Aguilar

El nido de un águila

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Aguilar, la «roca de las águilas», planea sobre los viñedos y la garriga que lo asedian. Alrededor, rodeado por los relieves de Hautes Corbières y del majestuoso Monte Tauch, se extiende la accidentada llanura de Paziols-Tuchan. El castillo, en contacto con Roussillon, vigila este raro acceso a la carretera de Narbonne y a Carcassonne por Razès.

HISTORIA[S]

 

Aguilar se conocía como un pech, un elemento importante del paisaje, una cima. Esta tierra reivindicada por la abadía de Lagrasse, pasó a menos de la familia de Termes a finales del siglo XI. Tras la pérdida del castillo familiar en 1228, Aguilar se convirtió en la sede del poder señorial de Olivier de Termes, poderoso caballero occitano que se alió con la familia Trencavel. Al día siguiente de la cruzada albigense, en 1241, firmó la rendición de su castrum de Aguilar: un pueblo, una capilla y un castillo. Olivier de Termes se une al rey Louis IX, y se convierte en uno de sus fieles caballeros. En 1262, Aguilar se unió a las fortalezas de Corbières en la línea de defensa de la corona de Francia frente al reino de Aragón. Además, también recibió las últimas innovaciones de la arquitectura filipina. Una parte del pueblo se desplazó para reforzar la eficacia militar del castillo y de la colina. Tras el tratado de los Pirineos, la frontera se lleva hacia la línea de cresta de los Pirineos, perdiendo el castillo su interés estratégico y enfrentándose solo al aire frío del Cers...

La muralla exterior

Las murallas de Aguilar y sus seis torres semicirculares proporcionan a Pech un agraciado y poderoso aspecto. Este conjunto que refuerza las murallas primitivas de finales del siglo XIII y de principios del siglo XIV, le proporciona una forma casi orgánica y lo dota de eficaces defensas activas.

Las torres semicirculares

Las seis torres de la muralla exterior están repartidas a lo largo de las cortinas dependiendo de la debilidad del terreno. Están «abiertas a la garganta» y construidas en semicírculo: los ocupantes del castillo, protegidos por la muralla interior, las vigilaban. Así ningún atacante podía esconderse...

La muralla interior

La muralla interior se sitúa en el lugar de la muralla primitiva, del siglo XII y construida en voladizo en el camino de ronda. Incluía, repartidos por un patio interior, la vivienda del señor, una torre, una cisterna... Frente al punto más vulnerable del pech, una innovación real: la muralla que alcanza 2,80 metros de ancho y con forma de espolón capaz de detener cualquier proyectil.

La capilla Sainte-Anne

Este pequeño edificio, situado en un promontorio fuera de la muralla del castillo, conmueve por su simplicidad. Aquí se puede saborear el frescor que ofrece su bóveda de cañón y su ábside de horno. Después se vuelve al sol y al viento...

El pueblo castral

En la garriga perfumada por el verano, los vestigios de la muralla del pueblo castral guardan el recuerdo de una vida que existió. Las viviendas se organizaban en terrazas bajo el pico benevolente de la capilla Sainte-Anne.

Para descubrir

Paseando

Aguilar Tuchan

En los alrededores

Aguilar Vingreau
Aguilar mines Montgaillard

A finales de 1250, la zona de trabajo de Peyrepertuse recibió tejas procedentes de Aguilar que servían para fabricar el revestimiento de sellado de las cisternas, compuesto de tejas machacadas, vinagre y cal. El agua de la fortaleza se utilizaba para la cocina, la higiene, los animales y también para el trabajo, por ejemplo para la fabricación de morteros. Las cisternas se utilizaban para almacenar grandes cantidades de agua, muy útiles durante las épocas de problemas, cuando la población del castillo aumentaba. El agua de la lluvia se almacenaba en techados o suelos en terrazas. Desde allí, se llevaba a las cisternas por canalizaciones de plomo o barro y se filtraba. Para garantizar su conservación, las cisternas se cubrían y sus paredes endurecidas garantizaban un perfecto sellado. Las cisternas, excavadas en el suelo o fabricadas, con forma redonda o rectangular, siempre se construían y mantenían con mucho cuidado.conservation, les citernes sont couvertes, et leur enduit assure une parfaite étanchéité. Creusées dans le sol ou maçonnées, de forme ronde ou rectangulaire, les citernes sont toujours des ouvrages très soigneusement conçus et entretenus.