Castillo y Murallas de la Ciudadela de Carcassonne

Una ciudadela única en el mundo

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La ciudadela de Carcassonne, inscrita en el patrimonio mundial de la UNESCO en 1997, es un encanto. Junto al castillo condal, las dos murallas y las 52 torres parece un fruto de la imaginación que flota por encima del Aude, las viñas y la ciudad. La ciudadela, reinventada por el espíritu romántico del siglo XIX, es una excepcional herencia protegida gracias a la pasión, al saber y a la poesía.

Historia[s]

La historia de Carcassonne se resumen en una dualidad. En el siglo VI a.C., se abandonó este lugar por el bien de la ciudadela. Este oppidum se convierte en un lugar importante del Bajo Imperio con la construcción de una muralla de más de 1 km flanqueada con 30 torres. 1000 años más tarde, Saint Louis y sus sucesores decidieron construir alrededor una segunda muralla. Este centro de poder de los vizcondes de Trencavel, donde tenían su corte desde 1125, se convirtió en senescalía, directamente relacionada con el poder real. A mediados del siglo XIII, la cruzada albigense termina y los Trencavel se someten pero la población sigue agitada. El senescal hace que se destruyan las antiguas ciudades, cercanas a las murallas, y crea la Ciudad Baja al otro lado del Aude. La Ciudad Alta y la Ciudad Baja siguen caminos distintos. La antigua ciudad va decayendo lentamente desde el siglo XV. La Bastida se desarrolla gracias a una próspera industria textil que florece durante cinco siglos. La ciudadela medieval fue salvada por JP. Cros-Mayrevieille la clasificó como Monumento Histórico en 1849. Viollet-le-Duc es el responsable de los primeros trabajos de restauración. La ciudadela se convirtió entonces en el testimonio excepcional de una Edad Media soñada...

Las murallas

El paseo alrededor de las murallas es inolvidable. Al norte, las murallas galo-romanas y sus torres con forma de herradura ofrecen unas maravillosas vistas de la Montaña Negra. Al oeste, se camina por las murallas medievales: desde allí se pueden admirar la Ciudad Baja y los Pirineos. La visita de las murallas comienza a desarrollarse a principios del siglo XX. En 1908 se instala la primera mesa de orientación en lo alto de la torre de la puerta de Saint-Nazaire para los primeros visitantes.

El castillo condal

Se trata de una fortaleza en una fortaleza que estaba defendida por una barbacana, un foso seco y una muralla. Ocho torres, dos torreones, una torre vigía, gradas... el centro del poder condal y luego real, concentraba aquí todo su poder. La visita es muy completa, animada con vídeos, patios interiores en salas abovedadas, frescos románicos como tesoros... Algo poco corriente, los cadalsos aún son visibles. Estas estructuras de madera, concebidas para proteger el sendero y permitir una defensa más eficaz de la base de las murallas, fueron diseñadas por Viollet-le-Duc, y luego construidas en 1909-1910.

La catedral Saint-Nazaire y Saint-Celse

Carcassonne es un viejo obispado: el primer obispo acreditado fue en 589. En esta época, la catedral primitiva estaba instalada cerca de la vía de Aquitania. Pero se unió a la ciudad en el siglo X. En 1096 el papa Urbain II, predicó la reforma gregoriana, pasó a Carcassonne y dio su bendición para las obras. La nave principal y las dos naves laterales son de la época románica. En los siglos XIII y XIV, el obispo Bernard de Capendu consiguió iniciar las obras en 1270, un magnífico ejemplo del estilo gótico resplandeciente. El gótico alberga toda su profundidad en la piedra, el cristal y la luz. Los dos rosetones enfrentados uno del otro son un ejemplo sorprendente. A la izquierda del altar, el rosetón del tiempo: la virgen está en el centro y simboliza una rueda que gira y está rodeada de elementos. A la derecha, el rosetón de la eternidad que parece no rodar y estar bloqueado, en cuyo centro se encuentra Cristo. En el punto de encuentro de estos dos tiempos, la piedra angular del transepto.

La ciudadela

La calles de la ciudadela están repletas de gente... En la plaza Marcou, las terrazas de las cafeterías están llenas. Un pequeño desvío y se llega a la tranquilidad de una plaza con un pozo central, o a una callejuela con casas medievales. Un poco más lejos, el paseo está repleto de restaurantes, tiendas y artesanos, pasando por el Teatro, la sede de la Inquisición...

El teatro

Construido cerca de las murallas, el claustro de la catedral Saint-Nazaire se destruyó parcialmente tras el saqueo de 1209 y después en 1792, totalmente. Hasta este día de junio de 1908 que el consejo municipal de Carcassonne decidió construir un teatro, justo en ese lugar se habían plantado viñedos y huertas. Es la época de teatros al aire libre y los espectadores se dan cita en Orange, Nîmes o Béziers. En Carcassonne la idea se desarrolló rápidamente. La 1.ª representación tuvo lugar el 26 de julio de 1908 por parte de los actores de la Comédie Française y resultó una representación memorable y de gran éxito para los espectadores. Las representaciones tenían lugar cada verano, salvo durante el periodo de guerra, en el «Théâtre Antique de la Cité», que duró hasta 1909, y luego se retomó en 1929. En 1957, Jean Deschamps creó el Festival de Carcassonne. El teatro de la ciudadela lleva hoy en día su nombre. En 1972 se volvió a modernizar. El Festival de Carcassonne, bajo el signo de la diversidad, se ha convertido en un evento cultural muy importante de Francia, que sigue atrayendo a miles de espectadores de todo el mundo. Artistas de leyenda y artistas emergentes que producían todas las disciplinas: opera, teatro, danza, música clásica y de la época.

Para descubrir

Paseando

En los alrededores

En 1898, para celebrar la llegada de los «Cadets de Gascogne», compañía de artistas, literarios y políticos, la ciudad de Carcassonne organizó importantes festivales. Achille Rouquet (1851-1928), artista y poeta, tuvo la idea de iluminar la ciudad con la luz de Bengala. Desde entonces, cada 14 de julio, la ciudad ofrece un increíble espectáculo pirotécnico...

El resplandor de la ciudadela